El medio rural se enfrenta desde hace
décadas a uno de los problemas más graves que puede sufrir un
territorio: la pérdida de población. Este hecho cercena gravemente las
posibilidades de desarrollo de los pueblos ya que, además de disminuir
el número de vecinos, quienes se van son, principalmente, las mujeres y
las personas formadas.
La despoblación no es sólo un problema de
graves consecuencias para los pueblos, puede decirse también que es un
problema social, de todos: Significa pérdida de valores culturales, de
señas de identidad, produce graves desequilibrios territoriales y
comienza a traducirse en evidentes riesgos medioambientales (incendios,
pérdida de biodiversidad…).
Grupos de la sociedad civil, alcaldes, agentes
socioeconómicos y, en general, los habitantes del medio rural se han
ido movilizando para evitar la amenaza de clausura de la escuela, la
pérdida de servicios como atención médica, el cartero o el cierre de
pequeños comercios.
Sin embargo, los intentos de fijar población y de atraer nuevos habitantes a los municipios se han llevado a cabo, en ocasiones, sin las herramientas apropiadas para garantizar el éxito de las iniciativas. Por ello, con el objeto de buscar soluciones prácticas y de forma contrastada con otros territorios, en el 2001 se crea el Proyecto ANER de Cooperación Transnacional entre Grupos de Desarrollo Rural de distintas comunidades autónomas españolas y la región francesa de Limousin. Su trabajo se concretaría posteriormente en el proyecto ABRAZA LA TIERRA.
Más información en la
web de Abraza la Tierra.